POSTURAS PARA EQUILIBRAR EMOCIONES

    Las posturas corporales que adoptamos son un reflejo de nuestra actitud hacia la vida. Una postura correcta previene el desgaste de la energía física, mental y emocional. Las siguientes posturas nos ayudan a liberar la sobrecarga física, mental y emocional y a recuperar nuestro equilibrio:

1) REGULAR RESPIRACIÓN: Siéntate cómodamente y sitúa los brazos abiertos a la altura de los hombros. Inspira profundamente llevándolos lo más atrás posible. Haz una pausa y exhala cerrando los brazos cruzándolos por delante del pecho. Realiza el ejercicio de 5 a 10 veces, respirando despacio y profundo.

2) EQUILIBRAR ENERGIA: Tiéndete de espaldas y coloca las piernas apoyadas sobre silla o pared, de manera que formen un ángulo de 90 grados. Si es necesario coloca una almohada debajo de la cabeza. Sitúa la mano izquierda en el abdomen y la mano derecha en el plexo solar. Realiza respiraciones completas de modo que el abdomen y el tórax se expandan cada vez que respires. Realízalo de 5 a 10 veces.

3) LIBERAR TENSIÓN ZONA LUMBAR: Tiéndete en el suelo boca abajo, con las piernas juntas y estiradas, sitúa las manos por delante del pecho. Inspira y al exhalar estira completamente los brazos arqueando la espalda todo lo posible. Dobla los codos lentamente y realiza el ejercicio de 5 a 10 veces acompasando respiración.

4) SOSIEGO INTERIOR: Siéntate al borde de una silla o sofá con las piernas formando un ángulo de 90 grados y los pies cómodamente apoyados en el suelo. Mantén la espalda recta y los hombros relajados, barbilla perpendicular al ombligo y manos sobre muslos. Realiza varias repiraciones profundas, exhalando lenta y prolongadamente.

5) ESTIRAR LA ESPALDA: Tiéndete de espaldas en el suelo, lleva las rodillas al pecho y abrázalas. Deja la cabeza cómodamente apoyada en el suelo. Inspira y al exhalar lleva las rodillas hacia el pecho, manteniendo la posición entre 5 y 10 segundos. Repite el ejercicio de 5 a 10 veces.

 

6) RELAJAR LA ESPALDA: Ponte de rodillas con las piernas separadas y el dorso de los pies cómodamente apoyado en el suelo. Lleva los brazos por delante del cuerpo e inclina el torso hacia el suelo, estirando los brazos todo lo posible. Mantén la postura mientras respiras regularmente.