MASAJES EXTERNOS E INTERNOS

Todavía se puede ir un poco más allá en alcanzar una buena relajación con un tratamiento más completo y efectivo.

Consiste en un tratamiento combinado de masaje externo y masaje interno por todo el cuerpo con resultados muy beneficiosos y placenteros a todos los niveles.

Cómo es el masaje EXTERNO E INTERNO

El masaje de relajación profunda tiene una hora de duración, con dos partes bien diferenciadas, en la que única y exclusivamente se trabaja con las manos.

La terapia comienza con un rápido test corporal para localizar las zonas más prioritarias que hay relajar y liberar de tensión.

La sesión se realiza en una sala de relax independiente, en total silencio, acompañado de música relajante y velas para crear el mejor ambiente y lograr la máxima desconexión.

 

Masaje Externo

Empezamos la terapia con el paciente boca abajo para masajear la parte superior del cuerpo con un abanico muy amplio de pases manuales.

Tomando la columna como eje central, en la mitad de espalda, comenzamos por la izquierda con varios pases haciendo hincapié en las zonas más tensas.

El masaje es continuado, sin parar de combinar distintos pases.

El paso siguiente es la realización de estiramientos lumbares, en la musculatura cercana a la columna, para trabajar las vértebras, una a una.

Una vez acabada la parte izquierda proseguimos con la zona derecha del cuerpo. Cuando están terminadas las dos áreas pasamos a relajar el sacro, con varios pases manuales más desde la cabeza hasta las lumbares.

 

Masaje Interno

Los siguientes 30 minutos están dedicados al masaje interno para lograr esa relajación profunda del cuerpo.

En ésta ocasión, el paciente estará boca arriba, tapado y cómodo.

El objetivo de esta segunda parte es conectar con el movimiento interno de nuestro organismo que se produce de forma involuntaria por el líquido cefalorraquídeo. También lo potenciaremos para encontrar esas “mareas del cuerpo” y así descargar las tensiones acumuladas.

Este trabajo se realiza en piernas, cadera, costillas y caja torácica, clavículas, y todos los huesos y tejidos de la cabeza, donde el movimiento se percibe claramente y, todos los pacientes lo experimentan.